Desde que tiene memoria, Emma Van Dyk ha vivido de forma diferente a la mayoría de las personas. Nació con ADOA, una afección genética que afecta su visión central y que no se puede corregir por completo, ni siquiera con gafas. Por consiguiente, legalmente se la considera ciega.
Sin embargo, Van Dyk nunca ha permitido que este diagnóstico la limite. Desarrolló una carrera dedicada al cuidado de los demás. Ahora aplica estas experiencias personales en su trabajo como enfermera en el London Health Sciences Centre (LHSC) en Ontario, Canadá.
Tras graduarse en la Western University en 2024, Van Dyk se unió al Equipo de Recursos de Enfermería del Hospital Victoria. En este puesto, colabora con diversos departamentos para cubrir las necesidades de personal. A lo largo de sus estudios y su trayectoria profesional, herramientas como el software de ampliación de pantalla y los materiales impresos en letra grande le han sido de gran ayuda para repasar el material de estudio, mantener registros y brindar atención al paciente.
En su trabajo diario, Van Dyk ha desarrollado métodos prácticos que le permiten trabajar de forma segura y eficaz.
Acerco los frascos de medicamentos a mi cara para poder leerlos, y elevo la cama del paciente cuando lo examino.
Si bien estos ajustes la ayudan en su trabajo, también pueden atraer atención no deseada. Van Dyk comenta que la gente suele notar el tamaño de la pantalla de su computadora o la forma en que se inclina hacia adelante al actualizar archivos. Esto a veces genera preguntas o comentarios.
“A menudo me preguntan por mi pantalla con lupa”, dice. “A veces me preguntan si necesito gafas”.

Un entorno laboral inclusivo que atienda las necesidades específicas de todo el equipo es fundamental para que todos puedan crecer y contribuir. Para Van Dyk, las conversaciones abiertas fomentan una mayor comprensión, mientras que los comentarios informales o las suposiciones la hacen sentir excluida.
Por lo tanto, anima a la gente a hacer preguntas y a mostrar un interés genuino por aprender más.
Al mismo tiempo, Van Dyk está convencida de que sus experiencias la han ayudado a brindar una atención aún más compasiva a sus pacientes. Vivir con discapacidad visual le ha enseñado a no prejuzgar a los demás y a ser flexible en su trato con cada paciente y en cada situación.
La historia de Van Dyk demuestra cómo la accesibilidad y las adaptaciones adecuadas pueden ayudar a las personas a utilizar plenamente sus habilidades en el lugar de trabajo.
En LHSC, promovemos activamente la accesibilidad y abordamos las barreras mediante medidas concretas. De esta manera, garantizamos que cada miembro del equipo de LHSC tenga la oportunidad de contribuir, sentirse parte de la organización y desarrollarse”, afirma Julia Marchesan, vicepresidenta de Personas y Experiencia del Empleado, IPAC y Disciplinas de la Salud. “A medida que avanzamos en este trabajo, fortalecemos una cultura en la que todos pueden aportar su perspectiva, experiencia de vida y talento para brindar una atención cálida y excepcional”.
Este artículo es una versión traducida y editada de la entrevista que apareció el 10 de enero de 2026 en el Sitio web del Centro de Ciencias de la Salud de Londres.
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Su madre, Michelle van Dyk, también ha sido entrevistada: Celebrando la paternidad con Michelle Van Dyk.